Todos los seres humanos
necesitamos consumir alimentos que, además de proporcionarnos energía, nos
ayudan a regular los procesos vitales de nuestro organismo y el crecimiento de
nuestro cuerpo. De acuerdo con esto, los alimentos se clasifican en constructores, reguladores, y energéticos.
ALIMENTOS
CONSTRUCTORES
Los alimentos reguladores proporcionan las
sustancias necesarias para construir los tejidos de nuestro cuerpo y reparar
las partes que han sido dañadas por acciones como golpes o heridas. Esto es
posible gracias a que son alimentos ricos en proteínas. Las proteínas se
encuentran principalmente en alimentos de origen animal como las
carnes, los huevos, las legumbres, la leche y sus derivados. También es
posible encontrarlas, aunque en menor cantidad, en alimentos de origen vegetal
como los frijoles, las lentejas, los
garbanzos y las habas.
ALIMENTOS
REGULADORES
Los alimentos reguladores, como lo dice su nombre,
regulan el buen funcionamiento del organismo y previenen la aparición de enfermedades,
gracias a que son ricos en vitaminas y minerales. Pertenecen a este grupo, las frutas y las verduras.
ALIMENTOS ENERGÉTICOS
Los alimentos
energéticos son alimentos que nos proporcionan la energía necesaria para la realización
de todas nuestras funciones y actividades, porque son ricos en carbohidratos y grasas.
Pertenecen a este grupo cereales como el
arroz y el trigo los carbohidratos
como los almidones presentes en la papa
o la yuca y las grasas como el aceite o la mantequilla.